20 de des. 2009

"En la película de Juan Carlos Martín hay un momento en el que dices que las expectativas, como espectador y como artista, nos ciegan. ¿Cómo lidias con las expectativas que irremediablemente despierta hoy tu obra?
Yo no tengo expectativas. De hecho, tengo menos expectativas que nunca. Antes me emocionaba más con ciertas cosas, con la posibilidad de exponer en equis lugar o de realizar una pieza con equis características; y trataba de no tener tantas expectativas. Hoy simplemente ya no tengo ninguna: ni siquiera de que el público tenga expectativas.

(...)

Me gustaría hablar del lugar que ocupa en tu trabajo la fotografía. Has dicho que estás en
contra de documentar, que la fotografía no es sólo el registro de una acción. ¿La fotografía es la obra?
Sí, es la obra. En ciertos casos es la única manera que tengo de presentar algo, una idea, una experiencia. No uso la foto de un modo “paternal”, de documento que sirve para mostrar algo importante a los demás, en un sentido explicativo, dramático, didáctico o, incluso, en un sentido político trasnochado. Eso no me interesa. Trato que la foto se presente como una silla, un árbol, como un hecho: ahí está. Tiene que ver con algo más fenomenológico que lingüístico; no hay una acrobacia compositiva, no hay artesanía en la impresión, no hay todo eso que sí había en la gran fotografía mexicana: en la que importaba sobre todo la manufactura, el oficio del impresor, la copia perfecta, más una carga mística, poética, etc. Yo trato de evitar todo eso, quiero hacer una foto más racional, más técnica, más objetual, no en un sentido físico sino teórico: presentar algo “tal como es”; sin recurrir ni a la magia de la composición, de la narrativa o de la anécdota."

María Minera, entrevista a Gabriel Orozco, revista Letras Libres de diciembre de 2006